X-192
Buenos Aires, Argentina
Los patios abiertos y cerrados organizan los recorridos de esta casa y son sus centros de gravedad. Las celosías corredizas filtran la luz y el tiempo, con ese gesto preciso que la arquitectura japonesa conoce bien: lo que se abre y lo que se reserva como parte del mismo movimiento. Una vez adentro, las curvas del interiorismo suavizan la estructura contenedora y nos recuerdan la búsqueda del equilibrio en lo inesperado.